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La
señora Bush es
una defensora vital en nombre
del sector de la comunidad
dedicado a la prevención
y al tratamiento del abuso
de sustancias. Por ejemplo,
es portavoz e integrante
de Familias Informadas de
la Florida (“Informed
Families of Florida”),
una organización sin
fines de lucro que educa
a las familias sobre los
peligros del abuso de las
drogas; y también
es
integrante del Foro de
Liderazgo de Esposas de
Gobernadores (“Governor’s
Spouses Leadership Forum”),
una organización dedicada
a reducir el abuso del alcohol
entre la juventud.
Su
envolvimiento y actividades
también van más
allá de las fronteras
de la Florida. Ella es la
Madrina Nacional para la
Administración de
Servicios de Abuso de Sustancias
y Salud Mental (“National
Madrina for the Substance
Abuse and Mental Health Services
Administration”), la
cual estimula a las latinas
a darle la espalda a las
drogas y al alcohol.
En
lo que a la educación
respecta, en el año
2000 puso en marcha el Programa
de Reconocimiento de las
Artes (“Arts Recognition
Program”), el cual
honra a estudiantes de cuarto
año de escuela secundaria
quienes han demostrado talentos
excepcionales en la música,
los medios de comunicación,
danza, teatro o en las artes
plásticas. Además
es cofundadora del Fondo
de Educación Cultural
para Niños del Ballet
Folklórico (“Children’s
Cultural Education Fund of
the Ballet Folklorico”),
el cual recauda dinero para
la compañía
de danza nacional de México.
Para
ayudar a combatir la violencia
doméstica,
ha trabajado con varias organizaciones,
incluyendo la Coalición
Contra la Violencia Doméstica
de la Florida (“Florida
Coalition Against Domestic
Violence”), la cual
ofrece servicios a mujeres
quienes han sido abusadas
en el hogar, a través
de una red de información
sobre refugios.
¿Qué tal
ese esfuerzo por tratar de
aprovechar al máximo
su tiempo como primera dama
de la Florida?
“El papel de la primera
dama no viene con un libro
de guía, pero yo siento
que he crecido a través
de ésta experiencia,
y la oportunidad me ha honrado
y llenado de humildad,” nos
dice Columba Bush con su
acento del español. “Me
ha proporcionado una plataforma
para ser escuchada en asuntos
de gran importancia para
mí.”
Nació en el 1953.
Se crió en una casa
de piedra y ladrillos de
los años 1800 en México,
que pertenecía a su
abuelo materno, quien poseía
una modesta cartera de propiedades
de bienes raíces.
Aunque no discute las circunstancias “privadas”,
a los 3 años de edad
su padre abandonó el
hogar, donde también
vivían un hermano
y una hermana de Columba.
Su
madre crió a
los niños.
Ciertamente
no fue fácil
para la familia.
Ella
conoció a su
futuro esposo mientras él
visitaba su pueblo natal
como parte de un programa
de intercambio cultural.
Se casaron en 1974 y posteriormente
ella fue lanzada a la luz
pública. El resplandor
ha sido a veces severo para
ella y para su familia, la
cual se compone también
de sus hijos George, de 27
años, Jebby de 20
y su hija Noelle de 26. Ese
resplandor aumenta aún
más tomando en cuenta
que el abuelo y el tío
de sus hijos son el ex presidente
y el actual presidente de
los Estados Unidos, respectivamente.
Todas
las familias confrontan
tropiezos en la vida, ya
sea por errores de apreciación
personal o por problemas
del mundo real, pero no todo
el mundo tiene que leer sobre
sus desdichas en los titulares
noticiosos.
No
obstante, a pesar de las
dificultades y los momentos
de prueba, Columba Bush sigue
hacia adelante, comprometida
a hacer una diferencia en
las comunidades a través
de la Florida. Insiste en
que el desarrollo
de la familia es un asunto
de suma importancia. Y
cita estudios nacionales
que muestran cómo
el envolvimiento de la familia
impacta las conductas de
alto riesgo. En esencia,
entre más tiempo pasen
juntos los padres e hijos,
menor es la probabilidad
de que los niños caigan
en las garras
de la tentación.
“A medida que continuamos
siendo testigos de los efectos
que tienen el alcohol, tabaco
y drogas ilícitas
en nuestra comunidad, debemos
renovar nuestro compromiso
de proteger y fortalecer
a cada ser humano, particularmente
a nuestra juventud,” nos
dice.
“La vida familiar
puede ser desafiante, y ser
padres es el trabajo más
importante de todos.” Dadas
sus raíces, ella pasa
una gran cantidad de su tiempo
trabajando con los hispanos.
Y trae a colación
otro estudio. De acuerdo
a datos federales, para el
año 2020 uno de cada
cinco niños será de
origen hispano. Hoy día
existen cerca de 7 millones
de niñas hispanas
menores de 18 años
de edad que viven en los
Estados Unidos y Puerto Rico.
Al mismo tiempo, un gran
número de niñas
hispanas sobrepasan las tasas
de embarazo, depresión
y suicidio de cualquier grupo
racial o étnico.
“Aunque mi acento
pueda causar que algunos
públicos escuchen
con mayor detenimiento, el
hablar español con
fluidez me permite llegar
más profundo a otros
públicos,” nos
comenta. “Estoy muy
orgullosa de ser bilingüe.
Aunque mi trabajo se enfoca
en todos los niños,
es una bendición el
poder alcanzar a la comunidad
hispana.”
Más aún,
la señora Bush tiene
un mensaje para las mujeres
hispanas que quieran alcanzar
el éxito: Sé tú misma
y comprométete a una
causa.
“No existe una respuesta
simple a este asunto, pero
yo diría que es importante
celebrar quién eres
tú primero. También
he aprendido a través
de las experiencias que las
personas más felices
tienden a ser aquellas que
se han comprometido a una
causa. Sus vidas también
gozan de un balance en las
que la fé y la familia
son número uno,” nos
dice.
“Para mí,
la pregunta ‘¿cuál
es mi propósito?’ a
veces ha sido algo complicada;
a veces clara como el agua,
pero la mayoría de
las veces, desafiante. Siempre
estoy en busca de respuestas
y finalmente me he dado cuenta
que tal vez nunca encuentre
respuestas a todas mis preguntas.”
Bajo ninguna circunstancia
Columba Garnica Gallo Bush
piensa que es alguien especial.
Ella
recuerda la primera vez
que conoció a
Jeb Bush, quien estaba enseñando
inglés mientras mejoraba
su español en México.
Ella era una adolescente
y él era “uno
de los muchachos más
guapos que jamás hubiera
conocido, ¡a pesar
de que evidentemente era
demasiado alto!” Durante
su primera visita, un año
antes, sus pasos no se cruzaron.
Luego intervino el destino.
“Me gustaría
decirle que lo miré a
los ojos y ví mi futuro
en ellos,” nos dice. “La
realidad es que yo era joven
y él era guapísimo
y tenía un corazón
muy grande. La buena noticia
es que casualmente compartíamos
muchos de los mismos valores
y creencias. Aún en
ese entonces, entendíamos
la importancia y el papel
central de la familia.
“Nuestras culturas
eran tan distintas, pero
compartíamos tantos
de los mismos valores y creencias
sobre nuestro mundo. Sabíamos
que una base sólida
en el aprendizaje era esencial,
y sabíamos que teníamos
que aprender mucho de otras
personas diferentes a nosotros
mismos. Aún así,
me sorprendí cuando
me declaró su amor
antes de marcharse.”
Ahora,
es la primera dama de la
Florida, un título
al que está aferrada.
“Cada día
es un día nuevo y
diferente al anterior,” nos
describe. “La responsabilidad
es inmensa. Un día
puedo estar enfocada exclusivamente
en mis prioridades; al día
siguiente podría estar
enfocada en los asuntos de
la mansión ejecutiva,
y el próximo día
podría pasarlo junto
al gobernador en algún
asunto de importancia.”
“El servicio público
puede ser exigente, pero
servir es un tremendo privilegio
y honor.”
Participación
Activa
Un ejemplo del envolvimiento
comunitario de Columba Bush
• Portavoz
y miembro de Familias Informadas
de la Florida
• Miembro
del Foro de Esposas de
Gobernadores
• Madrina
Nacional para la Administración
de Servicios de Abuso de
Sustancias y Salud Mental
• Miembra
de la Junta del Centro de
Adicción
y Abuso de Sustancias de
la Universidad de Columbia
• Trabaja
con el Instituto Nacional
de Abuso del Alcohol y
el Alcoholismo
• Presidenta
Honoraria de la Campaña
de Dotación
de la Misión San Luis
• Fundadora
del Programa de Reconocimiento
de las Artes
• Cofundadora
del Fondo de Educación
Cultural de Niños
del Ballet Folklórico
• Trabaja
con la Coalición
Contra la Violencia Doméstica
de la Florida
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